Redescubriendo el arte y oficio del lapidario en Morella: historia, legado y el alma de Mans de Pedra
- Rocío Yeste Royo
- hace 7 días
- 3 min de lectura
En Mans de Pedra siempre hemos creído que un mineral es mucho más que una pieza geométrica o un objeto decorativo; es un fragmento de la historia de la Tierra. Sin embargo, nuestro proyecto también se nutre de otra historia: la de los hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, han aprendido a escuchar y a trabajar la piedra.
Recientemente, motivados por nuestro profundo respeto hacia la tradición, decidimos indagar en los archivos históricos de Morella en la comarca de Els Ports. Lo que descubrimos superó nuestras expectativas y dio un sentido aún más profundo a la labor que realizamos cada día en nuestro taller: hemos redescubierto el arraigo histórico del oficio de lapidario en Morella.

El hilo invisible entre el siglo XIV y la actualidad
Nuestra investigación nos llevó a los protocolos notariales medievales y a los antiguos registros del Reino de Valencia. Allí descubrimos que, entre los siglos XIV y XVII, la villa real de Morella albergaba una actividad fascinante en los porches de la actual calle Blasco de Alagón (entonces Calle de la Platería).
En aquellos obradores, el término «tallador de pedres» o «tallador de iòies» definía a un especialista técnico indispensable. Los maestros plateros (argenters) instruían a sus aprendices en el arte de «tallar, desbastar i polir pedres fines», utilizando tecnologías en frío como las «moles d'aigua» (muelas de esmeril hidráulicas) para dar forma a los jaspes, calcedonias y los emblemáticos cuarzos hialinos —los llamados «diamantes de San Vicente»— extraídos de la cuenca del río Bergantes.
Aquel oficio, que con el paso de los siglos parecía haber quedado en el olvido, es el que hoy hemos decidido reactivar.
Dos pilares: el conocimiento de la tierra y la maestría del taller
Mans de Pedra es el resultado de la unión de dos trayectorias que se complementan para mantener viva esta herencia:
El legado familiar y científico: La base de nuestro conocimiento geológico y mineralógico proviene de Francisco Yeste, pionero de la paleontología en nuestra región y un profundo conocedor del terreno. Sus décadas de experiencia y su sabiduría son continuadas hoy por Rocío, asegurando que cada pieza en bruto que llega al taller sea seleccionada bajo criterios de absoluta autenticidad y valor mineralógico.
La ejecución artesana: Ese conocimiento de la materia prima toma forma en las manos de Cristóbal. Como artesano acreditado oficialmente con el Sello de Artesanía de la Comunidad Valenciana, Cristóbal es el encargado de devolver a la vida el oficio de lapidario.

La evolución técnica al servicio de la piedra
Aunque la esencia y el respeto por el material siguen siendo los mismos que en el medievo, en la actualidad hemos adaptado el taller a los nuevos tiempos. Para transformar los bloques en bruto en cabujones para joyería y en piezas decorativas, empleamos maquinaria moderna de precisión.
El proceso actual combina la fuerza de las sierras de disco de diamante para el desbaste primario, el delicado modelado mediante amoladoras con ruedas de resina y diamante, y técnicas de sellado y lustrado que permiten resaltar las propiedades ópticas y el brillo natural de cada mineral. Al igual que hacían los antiguos oficiales con las moles d'aigua, el agua sigue siendo nuestra aliada constante para refrigerar y cuidar la piedra durante el proceso.
Una garantía de autenticidad
Al trabajar con minerales completamente naturales, garantizamos piezas de la misma calidad seleccionadas y esculpidas a mano, sabiendo que cada una de ellas puede presentar ligeras variaciones de color y medidas que las hacen únicas.
Para nosotros, este proyecto no es solo un modelo de negocio; es un compromiso con la Generalitat Valenciana y con nuestra cultura para salvaguardar un patrimonio inmaterial que pertenece a nuestra tierra. Cuando sostienes un mineral de Mans de Pedra, no solo adquieres una escultura natural; te llevas a casa un pedazo de Els Ports y el saber hacer de los antiguos talladores de Morella.
Gracias por acompañarnos en este viaje de retorno a las raíces.








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